Generalmente las piscinas no son un hábitat natural de los depredadores, pero sí uno divertido. Creemos que ninguna piscina está completa ¡sin una bestia carnívora escondida bajo la superficie!
Obviamente no son reales (¡no me digas!), y las posibilidades de encontrarte un animal antropófago en tu piscina son escasas, pero evidentemente hay algún gen primigenio escondido en lo más hondo de nosotros que hace que se nos ponga la carne de gallina al ver algo con una cantidad irracional de dientes. Aunque la mayoría de los nadadores están a salvo de ser arrastrados a las profundidades por un cocodrilo o de que les arranque una extremidad un tiburón blanco, no podrán evitar un remojón de un Depredador de Agua. Deja que se llenen de agua y acechen en la superficie, cógelos, apriétalos y lanzarán un chorro de agua que alcanzará a tu víctima.
Ninguna piscina está completa sin por lo menos uno de los depredadores más temidos por el hombre.
Características:

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